Queremos confiar en los demás, siempre esperamos que nos digan la verdad. La decepción es una de las cosas que más nos lastiman. ¿En quién podemos confiar? Nos preocupamos mucho por no fallarle a los demás, por no defraudar su confianza … No defraudar y que no nos defrauden los demás. ¿Es eso lo único que importa? De chico no querés fallar a los grandes; menos querés que los grandes te fallen. Uno no quiere fallar a la gente que ama ni que ellos te fallen ¿no? Uno no espera que sus seres más queridos le fallen, que un padre, un hermano, tu novia te falle… ¿Cómo lo soportás? Pero el peor de los miedos no es que otros te fallen, el peor de los miedos es fallarse a si mismo.
Por primera vez en mi vida, sentí que fallé en serio, sentí cómo el corazón se rompía en mil pedazos... sentí ese dolor, y fue lo peor que me pasó jamás. Fallar, fallarle a la persona que más amas, fallarle a la persona que está ahí siempre que la necesitas, fallarle a la persona que no deja de pensar en vos ni un sólo segundo... Que se hace cuando fallaste? Que se hace cuando el dolor es tan grande que no entra en el pecho? Que se hace cuando lo que llora no son los ojos, sino el corazón?
Perdoname, puedo decirlo una y mil veces, pueden salir miles de perdones sinceros de mi boca, de mi alma, pero sé que no es suficiente, sé que no alcanza con que me perdones, sé que hay algo que se rompió, sé que ese calorcito que sentiamos cuando estabamos juntos se congeló igual que los días, se puso gris...
Fallar, fallarte, no sé como explicarlo, no hay palabras que hagan entender lo que siento en este momento. Sólo vos, la persona que primero me tendría que dar la espalda, me entendes. Sólo vos sabés lo que se siente fallarle a alguien, sólo vos sentís ese dolor en el pecho, como lo siento yo.
Perdoname, no sólo por el domingo... perdoname por fallarte, perdoname por decepcionarte, perdoname por hacerte sentir así, perdoname por hacerme mal a mi misma, perdoname por romper ésto...
No hay palabras que alcancen, no hay miradas que lleguen a remediar esto.
Perdoname, y por favor, no me sueltes la mano...